EL SILENCIO DEL SILENCIO
Conclusiones
- Los seres humanos suelen reconocerse entre sí por su rostro.
- Conocernos a nosotros mismos no significa identificar nuestras cualidades y defectos, sino también conocer nuestro cuerpo y la estructura íntima que nos integra.
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Perfil
- Frontal: Sensibilidad ante los hechos, situaciones y personas o ideas.
- Líneas rotas: Indica que hay una salud estable.
- Superciliar: Tiene atención y reacciones rápidas, es obstinado, determinante y rebelde.
- Pliegue de león: Necio y tozudo (obstinado y caprichoso).
- Zona superior: Es imaginativo, raya en la sabiduría, ejecuta, realiza pero no crea.
- Zona media: Reflexivo, juicioso y frena el impulso.
- Zona inferior: Lucha y trata de ver convertido en realidad lo que sueña o planea. No se comunica fácilmente, algo parco (sobrio, ahorrativo).
- Cejas: Ceja tupida y recta, persona de fuerte tensión, sensible y recto.
- Nariz: Piramidal de la nariz, es impositivo, autoritario y fuerte de voluntad.
- Zona superior en arco: Indica que predomina su interés como rey de sus acciones, existencia de una lucha feroz.
- Zona media en monte y grueso mirando hacia abajo: Corresponde a personas profundas, serias, interesadas, tercas y obstinadas.
- Punta gruesa: Hay algo burdo en sus sentimientos, puede llegar a la grosería y al egoísmo.
- Rostro: Un perfil donde los entrantes y salientes son muy duros y fuertes. Lucha para comunicarse y vivir su vida, existen conflictos interiores. Rostro alargado: Es una persona con ritmo lento, no le gusta la improvisación.
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- Imaginemos que una persona de pronto comprende que su filosofía de la vida está errónea y, en consecuencia, a partir de este momento su comportamiento cambia radicalmente.
- Ciertamente se refleja en su mirada, en sus gestos, en el tono de su voz, en su forma de andar, pero no se percibirá el cambio producido en el modulado facial, controlado por los músculos y los huesos, de forma inmediata, por la sencilla razón de que el mundo físico es mucho más lento e inerte al cambio que el mundo mental.
- Así pues, el cambio mental puede producir un efecto en el cuerpo físico, pero su manifestación no es inmediata.
- La fisiognomía nos indica el pasado del ser humano, pero no necesariamente su presente.
- El rostro humano puede manifestar fuerza, energía, pero el hombre puede expresar esta fuerza, esta energía de forma positiva o negativa, en ello reside su albedrío.
- A la calidad de tejidos, a su color y, especialmente, a la irradiación de los mismos, la cual depende de la calidad de nuestra piel, el timbre de nuestra voz, nuestros gestos, nuestra forma de andar o de escribir, son características que nos ayudarán en gran manera a determinar ciertos rasgos caracterológicos.
Dalai Lama dice:
- Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras
- Cuida tus palabras porque se volverán actos
- Cuida tus actos porque se harán costumbres
- Cuida tus costumbres porque se forjará tu carácter
- Cuida tu carácter porque se formará tu destino
- Y tu destino será tu vida
- Dice Marina Pombar: …Y tu vida, será tu rostro.
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Última modificación:
Miércoles, 17 de Marzo de 2010 a las 8:21.
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